Piazza del Duomo

En medio de la ciudad (la vía Florencia, que nace junto al baptisterio era uno de los ejes de la vieja urbe romana) se alza el conjunto más emblemático de Florencia: la catedral, el baptisterio y el campanile.

Al lado de ellos está también la loggia del Bigallo, del siglo XVI, con airosos arcos de medio punto.



En este lugar era donde en la antigüedad se exponía a los niños abandonados. Cuenta con un pequeño museo.

El Duomo

La catedral de Florencia es una de las mayores del mundo, junto con las de San Pedro (Florencia), San Pablo (Londres) y la catedral de Sevilla (España). Tiene 155 metros de longitud máxima y 107 de altura en la zona de la cúpula.

La antigua catedral románica era mucho más pequeña, abarcaba apenas los dos últimos tramos de la nave. Según se entra en la catedral, al lado de la columna de la derecha aparecen unas escaleras por las que se puede acceder a una cripta, donde se ven restos del viejo edificio. El nuevo data de 1296. Arnolfo di Cambio, Giotto y Andrea Pisano estuvieron entre sus maestros.

Santa María del Fiore es una catedral con sello propio. En el interior abundan las líneas rectas, casi las superficies lisas, con un aire herreriano y austero, escasea la luz y la decoración.

Si nos detenemos en el interior, merece la pena contemplar el fresco de Domenico Michelino, en el que Dante presenta a Florencia la Divina Comedia. En el mismo está el escritor junto a una vista de Florencia de finales del XV, en la que aparece la propia catedral. Se halla a la izquierda de la nave, a la altura de la tercera columna.

Más adelante sobresale el magnífico presbiterio, de planta octogonal, rodeado por tres grandes ábsides. Bajo el altar está el sepulcro de San Zanobi, primer obispo del lugar; sobre el mismo un crucifijo de madera de Benedetto de Maiano, del XV.

La cúpula es notable. Un inmenso fresco recubre la inmensa superficie. Representa el Juicio Final y es de Vasari y Zuccari, iniciado en 1572 y finalizado en 1579.

A la altura del cuarto tramo de la nave, a la izquierda, aparece la puerta de acceso para llegar a la cúpula. Son cerca de 500 escalones que permiten ver desde arriba el interior del edificio con los frescos y las vidrieras, realizadas sobre cartones de Ghiberti, Donatello y otros. Más arriba, desde la orilla de la Linterna se goza de un excelente panorama sobre Florencia.

El aspecto externo de la catedral también sorprende. La cabecera tiene un aire poderoso y armónico, con sus ábsides poligonales que quedan aplastados bajo la inmensa cúpula.

Brunelleschi, en los inicios del XV, fue el magnífico arquitecto que resolvió la cobertura de esta parte del edificio. La obra fue la admiración de la Florencia renacentista, que vio cómo la inmensa superficie se cubría por una estructura en la que no se veían otros puntos de apoyo.

Las superficies están recubiertas de mármoles de distinto color, con adornos geométricos organizados merced a la policromía del revestimiento. La fachada actual es del siglo XIX.

El Campanile

La catedral se debe básicamente a Giotto, es bella y esbelta, con una altura de 82 metros, el contrapunto vertical a las líneas curvas de la cúpula catedralicia.

Como muchas otras torres toscanas, los vanos van aumentando a medida que se asciende, lo que da un aire de ligereza a la edificación.

A la muerte de Giotto, sólo estaba hecha la parte baja, decorada con paneles de Andrea Pisano y su equipo (Arnoldi y della Robbia). Continuaron la obra Andrea Pisano y Francesco Talenti para terminarla en 1360.

Se puede subir a la terraza del edificio, desde donde se contempla una magnífica vista de Florencia.

Baptisterio de San Juan Bautista

El baptisterio de San Juan es un edificio octogonal revestido de mármol, con formas totalmente puristas y construido con cánones románicos.

Dante amaba este edificio, y como muchos otros florentinos de su época creía que era una obra romana.

La decoración es muy sencilla basada en la policromía del mármol. Pero lo más valioso son las puertas.

La puerta sur es la más antigua. Se debe a Andrea Pisano, obra de 1330, integrada por paneles en los que aparecen sencillas escenas.

La puerta norte es de Ghiberti. Se le encargó cuando tenía 25 años e hizo un trabajo excelente. Para no desentonar con la puerta de Pisano repitió la estructura de lóbulos.

La puerta este, frente a la catedral es también llamada puerta del paraíso, porque Miguel Angel dijo que era digna de ser llamada así. Ghiberti trabajó 25 años en hacer esta joya del renacimiento, uno de los monumentos cumbres de la historia del arte.

Son diez paneles en los que dejó su maestría de orfebre. Los paneles se refieren a Adán y Eva, Caín y Abel, Noé, Abrahám y el sacrificio de Isaac, historia de Jacob, vida de José, Moisés, Josué y toma de Jericó, Saul, David y Goliat, Salomón y la Reina de Saba.

En el interior sobresale la cúpula revestida de mosaicos. Es básicamente del XIII y en ella trabajaron diversos artistas, entre ellos Cimabue.También en el interior está el sepulcro del antipapa Juan XXIII de Donatello.

Museo de la obra de la Catedral

Está en la Piazza del Duomo. Recoge diversas obras y materiales, entre ellos algunos de los que utilizó Brunelleschi para hacer la cúpula.

Entre las obras está una Pietá que hizo Miguel Angel para su propia tumba y que quedó inacabada. Uno de sus discípulos intentó acabarla pero el trabajo que hizo de la Magdalena ensombreció el conjunto.

Hay otros muchos materiales de della Robbia, Donatello, Andrea Pisano, Verrocchio, etc.

Piazza della Signoria

Si la del Duomo es el centro religioso, la piazza de la Signoría es la Meca de la política, al borde de la cual se ubican el Palazzo Vecchio, el de los Uffizi y la Loggia.

Este enclave originario del medievo, emociona al viajero sensible. Preside el espacio una estatua ecuestre de Cosme I de Medici de Juan de Bolonia (siglo XVI).

Frente al Palazzo Vecchio se encuentran una gran fuente de Neptuno del siglo XVI, debida a Bartolomeo Ammannati, un león (símbolo de Florencia) copia de uno de Donatello y frente a la entrada del palacio se halla otra copia del David de Miguel Angel, cuyo original fue retirado en el siglo XIX y está ahora en el museo de la Academia.

El Palazzo Vecchio

Este viejo palacio llamado también de la Signoría, recibe el nombre de Vecchio desde el siglo XVI, cuando Cosme I dejó de habitar allí para mudarse al palazzo Pitti.

Es originario del XIII, seguramente con un proyecto de Arnolfo di Cambio. Es un austero edificio gótico destinado a ser Palacio del Pueblo. La Signoría estaba integrada por seis priores de las Artesy un jefe de Justicia, personajes que residían permanentemente en el centro durante los dos meses de su mandato.

Cuando acabó este sistema político, y se aupó una especie de dinastía hereditaria, el lugar fue residencia de los duques de Toscana.

Tiene un pequeño patio cuyo centro está presidido por una fuente hecha por Verrocchio (ahora allí está la copia y el original se encuentra en otra dependencia del palacio)

En el interior merece una visita la Sala de los Quinientos, sede del Gran Consejo que creó Savonarola. Vasari es el responsable de la decoración. Entre las estatuas hay una Victoria de Miguel Angel.

Entre las otras salas y aposentos, merece la pena ver el studiolo de Francisco I y la Sala de Lis, con un precioso artesonado.

Galería degli Uffizi

Al lado del Palazzo Cosme I encargó en el siglo XVI un edificio de oficinas. Está sobre el espacio que ocupó una iglesia románica, entre el Palazzo y el río Arno. Es un edificio en forma de U.

Un pasaje elevado une el palazzo Vecchio con la Galería. La pinacoteca está en el primer piso. Alberga una magnífica colección de pintura, básicamente italiana, que sitúa al museo entre los primeros del mundo.

El centro está ordenado cronológicamente y se inicia en los primitivos toscanos, luego aparecen magníficas obras de Paolo Ucello, Domenico Veneziano, Filippo Lippi y Boticelli. De éste último hay dos obras maestras: el nacimiento de Venus y La primavera

También tiene interesantes lienzos de Leonardo da Vinci, Durero, Correggio, Miguel Angel, Rafael, Tiziano, Andrea del Sarto, Tintoretto, Rubens, Caravaggio, etc.

El pasillo longitudinal alberga excelentes obras de escultura, gran parte de ellas copias romanas de originales griegos.

La Loggia della Signoria

Frente a la entrada del Palazzo Vecchio se alza una lonja de airosos arcos de medio punto del siglo XIV, lugar para los actos de la antigua Signoría.

Es un bello edificio de interesantes medallones y molduras, aunque lo mas destacado en él son las estatuas. Una de ellas es el magnífico Perseo de Cellini. El héroe sostiene la cabeza de Medusa. El vigor, la anatomía, la postura del protagonista, el pedestal, todo hace de este Perseo una obra maestra de esta artista del XVI.

Otras dos obras de la Loggia, El rapto de las sabinas y un Hércules, son de Juan de Bolonia, del siglo XVI.

Piazza de Santa María Novella

Es otro lugar cargado de historia, aunque aquí el urbanismo no ha sido tan conservador como en las plazas anteriores. La iglesia y el claustro de Santa María de Novella ocupan uno de los lados de la plaza. Su decoración geométrica, cargada del colorido del mármol invita a su disfrute. Enfrente se halla la loggia de San Paolo, otra magnífica galería renacentista.

En la antigüedad éste era un lugar de torneos, fiestas y carreras de carros. Bajo la arcada de la loggia se ubicaban los grandes dignatarios que presidían las celebraciones.

Santa Croce

En una plaza en la que ha habido notables torneos, famosas predicaciones y partidos de calcio (antiguo juego de pelota), se alza la magnífica iglesia de la Santa Croce, iniciada en el final del siglo XIII por Arnolfo di Cambio. Es un gran edificio, de 140 metros de longitud por 40 de anchura, gótico y con cubierta de madera.

Es muy bonito el claustro que está a la derecha del templo (siglo XIV). También tiene interés el Claustro Grande, proyectado por Brunelleschi.

Es de valor la capilla de los Pazzi, un pequeño edificio realizado por Brunelleschi para esta familia noble. Con planta cuadrada de aire romano, con bellos medallones de Luca della Robbia y coronado por una cúpula nervada. Pero lo más destacado está en el propio templo, verdadero panteón de los hombres ilustres de Florencia.

A la izquierda y a la altura de la primera columna, se encuentra el sepulcro de Galileo, enfrente de la cuarta está el de Lorenzo Ghiberti (autor del vitral de la fachada), en el presbiterio hay una capilla con un crucifijo de Donatello y frescos de Agnolo Gaddi. A ambos lados del mismo hay diez capillas. En la primera de la derecha existen unos frescos de Giotto sobre la vida de San Francisco. En la tercera de estas capillas reposa una reina casi desconocida Julie Clary, esposa de José Bonaparte.

En el lado derecho de la iglesia, a la altura de la primera columna está enterrado Miguel Angel, en una tumba que es poca cosa para tan gran artista. Enfrente de la segunda columna hay un monumento mortuorio a Dante, cuyos restos se hallan en Rávena, frente a la tercera columna, se halla la tumba de Alfieri y enfrente de la cuarta están los restos de Maquiavelo. Un poco más adelante frente a la quinta columna se halla una anunciación de Donatello. En el brazo derecho del crucero está la capilla Baroncelli, con frescos de Gaddi y en la esquina la sacristía, con portada renacentista de Michelozzo y en el interior una pequeña capilla con frescos de Giovanni da Milano.

El museo de la obra de la Santa Croce tiene alguna obra de interés, entre ellas un famoso crucifijo de Cimabue.

San Marcos

Es otro de los sitios importantes de la ciudad. Es un edificio construido en el siglo XV para los dominicos obra de Michelozzo, pero que ha pasado a la historia por sus monjes como Fra Angélico y Savonarola.

Fra Angelico nacido cerca de Florencia, ingresó en la orden dominicana y trabajó aquí, pintando celdas y salas del convento, tarea que le granjeó fama por su estilo colorista, cargado de dulzura y delicadeza.

A lo largo del museo se pueden ver obras de diversos autores como Fra Bartolomeo (otro monje dominico), Ghirlandaio y sobre todo de Fra Angélico. Anunciaciones, crucifixión, madonnas, el Juicio Final, etc, es otro de los tesoros de Florencia.

San Lorenzo

Al lado del palazzo Medici-Riccardi (residencia familiar de los Medici) se halla la iglesia de San Lorenzo del siglo XV.

Se trata de una iglesia relativamente austera pero sumamente armónica, obra de Brunelleschi. En la misma destacan algunos aspectos como los dos púlpitos, con paneles de Donatello y la antigua sacristía, con arquitectura de Brunelleschi y obra de Donatello. Un monumento funerario en la entrada a la sacristía es de Verrocchio.

Las Capillas Mediceas

Se llaman así a la Capilla de los Principes y a la Sacristía Nueva, sendos panteones familiares de notable vigor.

En medio del tono de general opulencia, sobresalen los trabajos de Miguel Angel, con sendos mausoleos, obra prodigiosa del arte funerario. Uno de ellos es el de Julián, hijo de Lorenzo el Magnífico, y otro el del duque de Urbino, Lorenzo, nieto de Lorenzo el Magnífico.

También tiene valor notable en este conjunto religioso la biblioteca, a la que se llega por una escalera monumental de tres rampas, proyectada por Miguel Angel y acabada por Ammannati. El artesonado de la sala de lectura y los pupitres son diseño de Miguel Angel. Estas dependencias a la izquierda del templo, dan a un solitario claustro del siglo XV, obra de Brunelleschi.

San Miniato

San Miniato se halla en un alto al sur del Arno y de la ciudad, desde el que se divisa una maravillosa vista florentina.

Una amplia escalinata, rodeada a ambos lados por un austero cementerio conduce a la esplanada sobre la que se alza el templo románico. Desde ella se divisan los grandes edificios del Duomo y la Signoría y un poco a la izquierda los altos del jardín de Boboli y el fuerte del Belvedere.

Un monasterio medieval es el origen de este enclave religioso. Parece que aquí vivió San Miniato, martir en la persecución de Decio, quien malherido regresó al monte amorir.

La fachada es tan sencilla como preciosa con cinco arcadas, dos de ellas ciegas, un mosaico del siglo XIII en la parte superior y un águila coronando la cima.

El interior asombra también por su sencillez y belleza. La iglesia tiene unas fuertes columnas y se cubre con un techo de madera del siglo XIV.

El presbiterio está elevado y tiene un bello cancel y un notable púlpito. Un excelente mosaico del siglo XIII domina el ábside.

La cripta es otra magnífica sorpresa ya que tiene siete naves pequeñas, separadas por columnas que hacen recordar los espacios de la mezquita de Córdoba.

Aún hay otros elementos de interés en el lugar, como la sacristía, con buenos frescos de Spinello Aretino (fin del XIV).

Galería de la Academia

Se trata de uno de los museos básicos de Florencia, aunque su visita no requiere mucho tiempo. Contiene fundamentalmente la obra de Miguel Angel.

La primera sala tiene obras de los siglos XV y XVI y en el centro, la terracota de Juan de Bolonia, modelo del Rapto de las sabinas que se alberga en la loggia de la Signoría.

Luego se pasa a la galería de Miguel Angel. Lo primero que se ve son los cuatro esclavos destinado a una tumba papal que jamás se llegó a hacer. Las obras sin terminar sorprenden a quien lo visita porque de la piedra pesada parecen intentar salir, hercúleas, las figuras inacabadas. Un esbozo de San Mateo y una Pietá, también inacabada preceden al gigantesco David.

A sus 25 años de edad, Miguel Angel rompió con los cánones del David clásico (hasta entonces menudo, con zamarra y zurrón). El David de Miguel Angel es un Dios, un ser cargado de vida y deseo de victoria, con vigorosa musculatura, que se apoya en una pierna para impulsar la acción.

La Accademia presenta también otra serie de pintura toscana.

El Palazzo Pitti

Este es un edificio renacentista de grandes proporciones, construido para la familia Pitti que una vez arruinada acabó vendiéndolo a sus adversarios los Medici. Lo compró Leonor de Toledo esposa de Cosme I en 1549.

Fue iniciado en el siglo XV y ampliado en el XVI por Ammannati. La fachada alcanzó su forma actual un siglo más tarde.

El edificio alberga una gran colección pictórica, con excelentes obras de Rafael, Tiziano. También cuenta con una galería de arte moderno y un museo de Platería, con los tesoros de las familias Medici y Lorena

Detrás del palacio se ubica el Jardín de Boboli, obra de Nicolo Pericoli, siglo XVI. El jardín de Boboli es el típico espacio italiano de fuentes y terrazas, con abundantes estatuas.

Otros palacios

Te asombrarás al encontrar en la ciudad una innumerable serie de edificaciones palaciegas de gran calidad. Pero estos han evolucionado con el tiempo.

En la Edad Media cuando empezó a despuntar la burguesía local, los nobles y hacendados tenían sus casas de doble planta. En la superior habitaban, dejando los bajos para el negocio. A medida que aumentó su poderío, edificaron mansiones provistas de torres y establecieron alianzas, sociedades de torres.

En la turbulenta Florencia de entonces era común que existieran puentes entre las torres para intercomunicar a los integrantes de cada facción. Para imaginarse esta Florencia es interesante conocer la localidad de San Gimignano, donde aun perduran diversas torres de aquella época. Las revueltas del siglo XIII acabaron con aquellas estructuras, hubo 150 torres en la ciudad.

A partir del XIII, los nobles edificaron palacios muy austeros por fuera y dotados de un patio interior, con una planta baja dedicada al negocio familiar.

Con el avance del tiempo se modificó la parte baja, suplantando las loggias por ventanas cuadradas, al lado de puertas con arco de medio punto y vanos resaltados por piedras radiales. En los niveles superiores se aligeró el aspecto con abundantes ventanillas.

A partir del renacimiento, las ventanas se dotaron de frontones triangulares y cuando era posible se complementó el conjunto con un ajardinamiento.

Otros palacios notables son el Strozzi en vía Tornabuoni, Rucellai en vía della Vigna Nuova, Medici-Riccardi en Vía Cavourc....

Otras iglesias

En primer lugar se debe citar la Santíssima Annunciata, en una magnífica plaza flanqueada por loggias renacentistas, en medio de la cual se halla una estatua ecuestre de Fernando I obra de Juan de Bolonia.

La iglesia, originaria del siglo XIII, fue reconstruida en el XV por Michelozzo. Está precedida por un bello claustro con frescos de distintos autores.

La iglesia de la Annunciata tiene aire barroquizante. El conjunto se complementa con el claustro de los muertos y el hospital de los Inocentes con un bello pórtico de finas columnas que da a uno de los lados de la plaza, obra de Brunelleschi y magníficos medallones de Andrea della Robbia.

Orsanmichele es otro edificio religioso sumamente extraño. Se trata de una iglesia que ocupa lo que fue un almacén de trigo. Compartió las funciones de oratorio y almacén de víveres hasta el siglo XVI

Sorprende en el exterior del edificio la galería de estatuas, vinculadas a los arti (gremios) de Florencia.

Son obras de Ghiberti, Donatello, Verrocchio y Juan de Bolonia. Una verdadera exhibición artística en plena calle del centro urbano.

La iglesia del Santo Espíritu, austera por fuera, y en un lugar apartado del ámbito turístico, tiene una relativa calidad de obras pictóricas en su interior.

Santa María del Carmine, cercana a la del Santo Espiritu, alberga los magníficos frescos de la capilla Brancacci, en los que hay trabajos de Masolino da Panicale, Massaccio y Filippino Lippi. Hay que mencionar en especial la obra de Masaccio, considerada excepcional. Masaccio que murió muy joven destacó por su dominio de la perspectiva y el volumen. Es uno de los grandes de la pintura italiana, pese a solo vivir 26 años.

La Badia, frente al palacio del Bargello, fue una abadía benedictina. Tiene un bello campanile exagonal, un buen artesonado, un relieve estupendo de Mino da Fiesole, con la Virgen, San Leonardo y San Lorenzo, y una estupenda tabla de Filippino Lippi: Aparición de la Virgen a San Bernardo

 

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